Christian Sánchez - Ideeleradio
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Derecho del trabajo

Ideeleradio.– La pandemia del coronavirus nos coloca en un escenario en el que la agenda internacional abordará la preocupación por la inmensa pérdida de horas de trabajo en el mundo, sostuvo el exministro Cristian Sánchez.

Fue al referirse al informe mundial de la Organización Internacional del Trabajo, “Observatorio de la OIT: El Covid-19 y el mundo del trabajo – Tercera edición”.

“Este es un escenario que va a poner en la agenda internacional […] la preocupación por la inmensa pérdida de horas de trabajo en el mundo de las cuales ya ha dado cuenta la OIT,  el deterioro de la posición social de los trabajadores asalariados en sus organizaciones. Va a haber un golpe fortísimo a la masa asalariada formal, vamos a ver un debilitamiento de las organizaciones de los trabajadores, un debilitamiento de los contratos de trabajo, desaparición de puestos de trabajo”, indicó en diálogo con Ideeleradio.

“[Habrá] muchas personas que perderán el empleo y que no conseguirán trabajo ni en el sector formal ni mucho menos no formal y serán empujadas al trabajo autónomo, que es un trabajo de supervivencia, y esto nos coloca en un escenario casi de hace 180 años atrás, vuelve el tema del trabajo, vuelve el tema de la exclusión, la preocupación por lo social con nuevos ingredientes. Eso necesitará que se genere un debate sobre qué hacer con el derecho del trabajo, cómo recomponer sus instituciones, cómo recomponer las instituciones de protección social”, apuntó.

Recuperar el tiempo perdido

Sánchez Reyes indicó, además, que la pandemia pone en agenda, entre otros temas, la modificación de las instituciones del derecho del trabajo, tanto en lo individual como en lo colectivo, la búsqueda de la diversificación productiva, y el fortalecimiento del diálogo social.

“Llega el momento de repensar cómo recuperar el tiempo perdido, cómo modificar las instituciones del derecho del trabajo tanto en lo individual como en lo colectivo, cómo fortalecer el diálogo social, todas las medidas que se han dado [en este periodo de emergencia] han sido sin diálogo social, a través de decretos de urgencia”, dijo.

“Hay que ir a las políticas de diversificación productiva, no hay que basar todo el desarrollo en la economía extractiva, hay que apostar por otras actividades. Toda esta agenda tendrá que ser desempolvada y puesta en marcha por un gobierno que se inaugurará el 28 de julio del siguiente año, porque a este gobierno ya le queda poquísimo tiempo”, anotó.

Informalidad y sistema de pensiones

El exministro señaló que el periodo previo al Covid-19 se caracterizó por una libertad sindical muy debilitada, problemas en los sistemas de pensiones y una tasa de informalidad laboral que está más presente en las microempresas donde la tasa llega a un 90%.

“En la microempresa esa tasa de informalidad laboral llegaba a ser cerca de 90 puntos porcentuales, es decir 9 de cada 10 de trabajadores de la microempresa no tenían un contrato de trabajo reconocido, no accedían a ningún derecho, existiendo un régimen especial con menores derechos que tiene más de 10 años de vigencia. Las microempresas en el Perú son más de 90% de las empresas a nivel nacional y el esquema de flexibilización también se trasladó al empleo formal las tres cuartas de los asalariados formales tenían un contrato a plazo fijo y solamente la cuarta parte tenía un contrato indefinido y accedían a la estabilidad en el trabajo”, puntualizó.

“[…] Hay problemas en los sistemas de pensiones, en el seguro social de salud. Un sistema de pensiones compitiendo con el privado con problemas que implica tener estos dos sistemas diferenciados y no haber abordado una reforma sistémica de las pensiones que permitan combinar las potencialidades y las virtudes de estos dos sistemas, estableciendo un sistema de dos o tres pilares”, indicó.

Autoridad del trabajo debilitada

Describió que el coronavirus se desarrolló en un contexto en el que hay, además, un estado sumamente débil, una autoridad del trabajo y una inspección de trabajo disminuidos y con bajo presupuesto.

“El Estado tenía que echar mano de los mecanismos para proteger el empleo y se enfrentó a un escenario en el que no sabía en quién iba a pagar y cómo se iba a financiar los mecanismos de protección del empleo, y no encontró mejor solución que hacerlo que hacerlo descansar sobre los trabajadores o los empleadores, porque no tenemos un seguro de desempleo”, refirió.

“Tuvo que hacerlo descansar sobre el costo de la crisis o sobre el trabajador, haciendo que este acceda a su CTS o AFP, o sobre el empleador, en algunos casos con un subsidio que estuvo que construirse sobre la marcha, porque no teníamos un seguro de protección del empleo. Tampoco tenemos en el trabajo autónomo un gran programa social que brinde una prestación universal a todos los trabajadores autónomos que no encontraban trabajo y que tenían refugiarse en la economía informal”, acotó.

Finalmente, mencionó que el hecho de no tener una población bancarizada generó todos los problemas operativos que tuvo el Gobierno para sacar adelante los bonos anunciados.

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