Punto de inflexión

Ideeleradio.- La confesión de Luis Nava, ex secretario general de la Presidencia, marca un antes y un después, incluso respecto al exrepresentante de Odebrecht, Jorge Barata, refirió el periodista Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros.

Fue al referirse a la declaración de Nava Guibert, dada el 25 de septiembre pasado, en el penal Castro Castro, en la que da detalles sobre el caso del expresidente Alan García.

“Hay  diferencias [entre lo dicho por Barata y Nava] y estas van a tener que ser aclaradas, porque hay solo una verdad. Y, cuando se aclaren los hechos definitivamente, quienes no hayan dado una versión que se corresponde a lo que realmente pasó, van a tener que explicar con mucha precisión por qué lo hicieron, puesto que cada uno de ellos arriesga mucho”, señaló en el programa No Hay Derecho de Ideeleradio.

“La corporación [Odebrecht] tiene muchísima claridad en lo que se jugaría si Barata decide sostener una versión que no se ajusta a los hechos y que va a poder ser comprobada en el caso de lo que tenga la Fiscalía —a partir de las confesiones de Nava, Atala y otros— para poder determinar esto. Creo que la confesión de Nava es un punto de inflexión, es un antes y después en este caso [vinculado a Alan García y el caso Odebrecht], incluso para la posibilidad de Barata”, puntualizó.

El periodista estimó que si la confesión de Nava Guibert resulta ser corroborada, eso podría tener una consecuencia respecto a Jorge Barata y la declaración que dio como parte del procedimiento de colaboración eficaz y hacerle daño al acuerdo marco de Odebrecht como corporación.

“[…] En su confesión, Nava cuenta cómo hubo acciones muy específicas de García para acomodar, por ejemplo, las cosas en cuanto al Tren Eléctrico, para poder hacer que Odebrecht se haga cargo de eso. Y hay que recordar que, dentro de eso, ha habido toda una cantidad de peticiones directas por añadir costos y sobrecostos, que fueron más o menos inmediatamente admitidos y por cambiar las cosas para poderlos favorecer a ellos”, sostuvo.

“Nava lo corrige [a Barata], […] y está diciendo que la conversación era directamente entre ellos dos [García y Barata] y tenían hasta códigos para el momento en que tenían que hablar a solas. Si la versión de Nava prueba ser completamente correcta y es respaldada por los hechos y, eventualmente, por la confesión del propio Barata, esto indicará que este quiso proteger finalmente, de alguna manera, a García, con quien, obviamente, tuvo una relación personal muy distinta a los otros”, dijo.

Pensar seriamente

Recordó que Barata optó por la mentira completa, en su versión, ante la Comisión Lava Jato que presidió Juan Pari, y que luego fue contestando las preguntas específicas del Ministerio Público, al acogerse a la delación premiada. El director de IDL-Reporteros consideró que en el caso de Perú hay cosas pendientes que Barata tiene que aclarar y que este debe contarlo todo al Equipo Especial Lava Jato.

“[…] Barata, posiblemente no contaba con la delación de Nava [sobre Alan García] acompañada con la de Miguel Atala, y yo creo que va a tener que pensar muy seriamente en precisar, refinar, adelantar alguna de sus versiones como lo ha hecho en el pasado […]”, expresó.

“Lo que va a ser necesario es que Barata precise con toda claridad. […] Se van a enfrentar las versiones, se van a enfrentar algunas con pruebas concretas. Hay la posibilidad de que ellos [los fiscales del Equipo Lava Jato] tengan guardada alguna de esas preguntas de que en el caso de que salga con esa visión Barata [de sostener una versión que no se ajuste a los hechos] que lo coloquen ante una situación que desbarata la coartada”, indicó.

Finalmente, sostuvo que Barata es una persona compleja. Indicó que será una tarea de los fiscales el obtener una confesión plena.

“[Para Barata] renunciar todavía a una fase final de un cierto grado de manipulación es algo que psicológicamente le debe resultar muy difícil. Y el talento de los fiscales es el de mantener el grado adecuado de presión como para hacerlo confesar y llevarlo a una confesión plena, y que recorra los escalones finales sin que se rompa en el proceso“, aseveró.

Poder y desprecio

Finalmente, refirió que los sobrenombres que ponía el exrepresentante de Odebrecht, registrados en las planillas del Departamento de Operaciones Estructuradas, podrían ser una señal de su poder y de desprecio.

“[¿Qué le dice estos codinomes o sobrenombres que ponía Barata?] Era una señal de poder y de desprecio. Esa visión irónica del gran manipulador que tiene un montón de gente llegando a ocultas a recibir, a arreglar las cosas y que, luego, salen como respetables, esa cosa de que yo los conozco y este me parece esto, y tengo esta posición de ellos”, declaró.

Estimó que Barata actuaba en base a su manipulación de apetitos cuando entregaba dinero a altos funcionarios del país.

“Naturalmente esa gente era indispensable, porque por cada dólar que entregaban ellos en coima sacaban por lo menos cuatro de utilidades adicionales. De tal manera que los necesitaban mucho, pero obviamente como era gente que traicionaba su trabajo, su puesto, su principio, su país, naturalmente tenía una visión despectiva”, explicó.

“Lo de Barata era un poco más sofisticado [que lo de Montesinos], porque había de por medio offshores. Y en lo de Montesinos siempre había la posibilidad del peligro físico, y por eso le tenían tanto miedo. En este otro era pura manipulación de apetitos”, finalizó.

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